Nodo conecta la facturación, la cobranza y tu red en un solo circuito: emite con el CAE de ARCA, le muestra la factura al cliente en tu portal, imputa el pago al documento exacto, corta en tus Mikrotik al que no pagó y lo reconecta solo cuando cobra. Todo con tu logo, tu color y tu dominio.
El demo es un ISP de ejemplo con 180 clientes y sin un solo dato real. El usuario para entrar te lo damos por WhatsApp.
Cuánto entró hoy, separando lo que alguien tiene que rendir de lo que entró solo. Cuánto falta cobrar este mes. Quién cobró qué y a qué hora. Cuántas altas y cuántas bajas llevás. Qué nodo está cortando ahora mismo. Y cuánto te costó cobrar, hasta el último peso de comisión. No es un informe que alguien te arma el lunes: es el estado de tu negocio, ahora. Si algo no cierra, el registro dice quién lo hizo y cuándo —sin preguntarle a nadie.
Así es un mes en Nodo, de punta a punta: el alta dispara el contrato, el contrato entra al lote, el pago se imputa solo y el que no pagó se corta. Seis pasos, y ninguno depende de que alguien se acuerde.
Escribís el CUIT y Nodo se lo pregunta al padrón de ARCA: el nombre y el domicilio fiscal salen de ahí, no de lo que tipeó alguien apurado. El contrato se firma digital desde el celular, y si la instalación es para dentro de dos días la conexión espera y el técnico ya tiene el trabajo.
Un botón y sale el lote del mes. Nodo le pide el CAE a ARCA comprobante por comprobante y le pega el QR obligatorio. Si ARCA rechaza uno, lo aparta y sigue con el resto: nunca se te traba el mes entero por un dato mal cargado.
En su app, con tu logo y tu dominio. Descarga la factura, mira su cuenta corriente al día y carga un reclamo si algo anda mal. Uno menos que te llama para preguntar cuánto debe.
Al documento exacto, en orden. No te queda un saldo suelto: te queda la factura de marzo cancelada y la de abril con $23.300 pendientes.
Y el que entra por transferencia o tarjeta se concilia solo, sin que nadie cruce un extracto a mano: cada cliente tiene su propio alias, así que lo que deposita se imputa a su cuenta sin que nadie lo toque.
Nodo habla directo con tus Mikrotik. Cortás en tanda o elegís uno por uno —el que recién pagó, el que tiene un arreglo— y el cliente cae en un aviso de deuda, no en una pantalla en blanco.
Antes de eso, el preaviso sale por WhatsApp solo: apretás el botón una vez y el sistema sigue mandando los días siguientes hasta que se enteraron todos, respetando el límite diario que impone WhatsApp.
Registrás el pago y la conexión se restablece sola. Y si el pago entra por la app un domingo a la noche, el cliente vuelve a tener internet sin que vos te enteres.
Al día siguiente el circuito arranca de nuevo. Ese es el producto.
Es el momento donde más plata se pierde, porque son seis cosas encadenadas y basta que alguien se olvide de una. En Nodo van pegadas:
Seis pasos, un solo movimiento, y cada uno queda registrado con quién lo hizo y cuándo. Si algo salió mal, se sabe dónde.
Cada cliente tiene su propio alias para transferir. No la cuenta del ISP: uno distinto por cliente. Eso es lo que cambia todo el trabajo — cuando deposita, el sistema sabe de quién es y lo imputa solo, sin que nadie mire un comprobante. Con la cuenta única hay que ir uno por uno, todos los meses.
Hay dos formas de llevar la cuenta de un cliente: saber cuánto te debe, o saber qué te debe. Nodo lleva la segunda.
¿De qué meses? ¿Cuánto hace que arrastra la deuda? ¿Ese pago de $22.000 de la semana pasada, a qué factura se aplicó? Nadie lo sabe. Y cuando el cliente te discute, discutís contra un número.
«Falta cobrar» es tu flujo de ingresos pendiente, y en el tablero va separado de lo que algunos clientes tienen a favor. Nunca restados entre sí. Si el saldo a favor de uno le baja el total, estás viendo menos dinero del que realmente vas a cobrar —y sobre ese número planificás sueldos, compras y en qué vas a invertir el mes que viene.
Facturar es la mitad del trabajo. La otra mitad son las presentaciones, y ahí todas las plataformas para ISPs te dejan solo: exportás a Excel y armás las planillas a mano. Nodo te las arma con lo que ya facturaste.
La planilla del período completa: cada comprobante con su neto, su alícuota y su IVA, y los totales al pie. Sale directo de los comprobantes emitidos, así que no hay forma de que difiera de lo que declaraste.
El 1% sobre la base imponible, calculado sobre lo que facturaste de verdad —no sobre una estimación—. Con el detalle de cómo se llegó al número, por si el contador lo quiere revisar.
El 0,5% sobre la misma base, con el IVA y los Ingresos Brutos ya descontados como corresponde. Mensual o trimestral, según cómo presentes vos.
Los tres salen armados y con los números hechos. Vos los descargás y los subís donde los presentás.
El corte por mora y la reconexión al cobrar dejan de ser una tarea manual, router por router. Nodo se conecta a tus equipos y aplica el cambio donde tiene que aplicarlo.
Nodo le pregunta al router qué IP pública tiene puesta cada cliente —no a lo que alguien anotó alguna vez, que queda viejo apenas la IP cambia— y lo muestra al lado de cuántas IP te está pagando. Cuando los dos números no coinciden, ahí hay plata yéndose todos los meses. Un filtro en la lista de clientes y lo ves de un vistazo.
Hay bajas que nunca pasan por tu mostrador: el cliente contrata otro servicio, desconecta el equipo y sigue figurando como activo hasta que deja de pagar. Nodo ve que ese equipo dejó de conectarse y que nadie reclamó, y te lo pone en una lista para llamarlo —o escribirle por WhatsApp— y anotar qué te dijo: de viaje, reformas, se mudó u otro proveedor. El aviso no se apaga hasta que alguien llama. Y si se cae un nodo entero, no te pide cien llamados: te avisa que el problema es la red.
Dar un descuento es fácil; acordarse de terminarlo es lo difícil. Si lo cargás bajándole el precio al abono, ese descuento no vence nunca: se te va todos los meses en silencio. En Nodo armás la campaña una vez —un porcentaje o un monto fijo, por cuántos meses— y después la elige una persona: la de bienvenida cuando se carga un alta, la de retención cuando el cliente llama para irse. Cumplidos los meses, el precio vuelve solo al de lista.
La promoción viaja con el alta. Se elige al cargar la conexión y se aplica sola cuando el técnico confirma la instalación. Y el proporcional de ese mes ya sale con el descuento —por nota de crédito sobre ese comprobante— y cuenta como el primer mes: el cliente empieza a pagar menos desde el primer peso, no desde el mes que viene.
Tres cosas más, que son las que te cuidan la plata. Un descuento cargado por un operador no descuenta nada hasta que un supervisor o un director lo aprueba. Si la promo es por porcentaje, sigue siendo ese porcentaje después de cada aumento. Y el beneficio dura mientras el cliente pague en término: si llega el día del corte debiendo, se le cae solo.
En la factura el abono sale al precio de lista y el descuento va en un renglón aparte, que resta: el día que la promoción termina, el aumento no sorprende a nadie. Y el beneficio dura mientras el cliente pague en término: si llega el día del corte debiendo, se le cae solo.
En un pueblo, tu mejor vendedor es el vecino conforme. El problema es que casi ningún sistema sabe quién trajo a quién, y entonces el que recomienda no cobra nada: el premio depende de que alguien se acuerde de dárselo. Nodo lo pregunta en el alta, y ese dato encadena la conexión nueva con quien la trajo.
Una de tus campañas se marca como la del que recomienda y se le carga a ese cliente, como cualquier otra. Con un candado propio: solo se puede cargar a alguien que efectivamente recomendó a un vecino ya instalado, así que nadie puede cobrar un referido que no existió. Y si después trae más vecinos, se le alargan los meses solos, hasta el tope que vos pongas — sin tope, el gasto no tendría techo. Son dos beneficios distintos y no se pisan: el vecino nuevo se lleva su promoción de bienvenida, y el que lo trajo, la suya.
Una para tus clientes y otra para tus técnicos. Las dos se abren desde el celular y se instalan como app, sin pasar por ninguna tienda.
Se la instalan en el celular la primera vez que entran. Ve su factura y su cuenta corriente al día, la descarga, paga, firma el contrato, carga un reclamo y consulta el estado de su servicio.
El técnico recibe el aviso en el celular, ve el domicilio y el historial del cliente, saca fotos del trabajo y cierra el ticket ahí mismo.
Es la pregunta por la que tu cliente levanta el teléfono. Su app la contesta sola: lee tus equipos de red y le dice si lo está viendo conectado, si está suspendido por falta de pago, o si el dato es viejo —prefiere decir que no sabe antes que mentir con una foto de hace horas. Si su equipo no aparece, le propone tres cosas para probar antes de llamarte. Y no le esconde el botón de reclamo: lo que ya probó viaja adentro del ticket, así el técnico no lo pregunta de nuevo.
Las facturas, los recibos, los contratos y el portal salen con el logo y el color de tu ISP. El portal va en tu propio dominio. Nodo es la herramienta que usás adentro: de la puerta para afuera, la marca es tuya.
Elegís tu logo y un color, y el sistema deriva el resto de la paleta solo —incluido el contraste del texto— para que ningún comprobante te salga ilegible.
Y las reglas también son tuyas:
Cada ISP tiene su propia base, separada. No es que tus clientes convivan con los de otro proveedor en la misma tabla, distinguidos por una columna: es que están en otro lado. Suena a detalle técnico y es lo contrario — con una sola base compartida, basta una consulta mal escrita para que la facturación de un ISP aparezca en la pantalla de otro. Así, ese error no puede ocurrir.
Sin módulos que se compran aparte y sin tres sistemas que no se hablan entre sí.
Cobros por caja, arqueo y cierre del día con reconciliación.
Bandeja del gestor, bitácora, acuerdos con quita y compromisos de pago.
Notas de crédito y débito, presupuestos y facturación manual con productos.
Finanzas, clientes, red y tickets, con el estado del mes al día.
Kilómetros, services y control de las camionetas de la cuadrilla.
Routers, ONUs, cable y conectores, con movimientos por trabajo.
Cada empleado ve solo su parte, y toda operación queda con nombre y hora.
Copia diaria con contraseña, verificada y enviada afuera del servidor.
Descuentos con fecha de fin: viajan con el alta, los aprueba un supervisor y se caen si el cliente se atrasa.
El cliente pide uno mejor y vos aprobás. Solo le ofrece los que suben velocidad sin bajar el precio.
Cada cobro, anulación o corte queda con nombre y hora. No se puede editar ni borrar.
¿Diste de baja al que no era? Vuelve como estaba, con sus adicionales, y deja de contar como baja del mes.
Viene un modelo con las condiciones habituales de un ISP. Lo editás entero y se completa solo con los datos de cada cliente.
Sabemos que el miedo no es el sistema nuevo: es perder quince años de historia en el camino. Por eso lo primero que hacemos es traértela entera.
Clientes, conexiones, comprobantes y cuenta corriente. Ya lo hicimos: 209.336 comprobantes y 15 años de historia, y la cuenta de los 4.667 clientes cerró con $0,00 de diferencia. Después cruzamos el último número de cada tipo contra ARCA para confirmar que no faltaba ninguno.
Un mes con los dos sistemas facturando lo mismo sobre la misma cartera, hasta que los números den idénticos. Si hay una diferencia, aparece ahí y no cuando ya cambiaste.
El día del cambio no se corta nada ni se avisa a nadie: tus clientes siguen igual, solo que ahora el portal es tuyo. Sin costo de instalación.
Nadie: el manual está adentro del sistema, en el menú Ayuda, y lo ve cualquiera sin permisos especiales. 111 temas escritos por tareas, no por pantallas — no dice «módulo de cuenta corriente», dice «el cliente pagó pero sigue cortado». El que está en el mostrador busca lo que le está pasando y lo encuentra.
El mapa del software se descarga acá mismo: el mes de un ISP contado como decisiones, en una sola lámina. Qué hace Nodo solo y en qué puntos frena y te pregunta. La presentación de producto —con la cuenta de la cobranza, la prueba de la migración y cómo se contrata— la mandamos por WhatsApp: es una conversación sobre los números de tu ISP, no una descarga.
Contanos qué necesitás resolver y te damos el usuario del demo, más una respuesta a lo que nos preguntes. Empezá por el problema, los datos van después.
Te vamos a escribir al correo que dejaste, con el usuario del demo y una respuesta a lo que nos contaste. Gracias por escribirnos.